Diferencia entre filosofía y teología
Autor: Burdon
A O EL MUNDO DE UNA MUJER
En primer lugar hay que empezar diciendo que la teología trata, según la definición tradicional, de Dios, de su existencia, naturaleza y atributos, así como de su relación con el mundo: es, en suma, un sermo de Deo(1).
Por otra parte, es habitual distinguir entre dos clases de teología: la teología natural y la teología revelada. La teología revelada es dirigida por la "luz de la fe", que constituye el supremo criterio de cualquier ulterior dilucidación. La teología natural (la parte de la filosofía que trata del conocimiento de Dios), en cambio, más propia del filósofo que del teólogo, tiene como criterio la "luz de la razón". En último término, la teología natural es un saber de Dios a base del conocimiento del mundo; por eso se dice, a veces, que la teología natural puede conocer "sin fe", en tanto que se considera imposible tal conocimiento sin fe en el caso de la teología revelada.
Que existe una distinción formal y explícita entre teología y filosofía es un hecho indudable. Así pues, la filosofía, y las restantes ciencias humanas, descansan siempre en la luz natural de la razón. El filósofo utiliza principios que son conocidos por la razón humana, y saca conclusiones que son fruto del razonamiento humano. El teólogo, por el contrario, aunque utiliza ciertamente su razón, acepta sus principios de la "autoridad", esto es, de la fe: los recibe como revelados.
La introducción de la dialéctica en la teología(2), la práctica de tomar como punto de partida una o varias premisas reveladas y proceder racionalmente a una conclusión, conduce al desarrollo de la teología, pero no convierte a la teología en filosofía, puesto que los principios, los datos, se aceptan como revelados. Por ejemplo, el teólogo puede intentar, con la ayuda de categorías y formas de razonamiento tomadas de la filosofía, entender, más o menos, el misterio de la Trinidad; pero no deja por ello de comportarse como un teólogo, puesto que acepta sin discusión y para siempre el dogma de la Trinidad de Personas en una sola Naturaleza, y lo acepta por la autoridad de la revelación divina: se trata para él de un dato o principio, de una premisa revelada aceptada por fe, no de la conclusión de un razonamiento filosófico. Asimismo, mientras que el filósofo parte del mundo de la experiencia y se remonta racionalmente a Dios, el teólogo parte de "Dios" según Él se ha revelado a Si Mismo, y el método natural de la teología consiste, pues, en pasar de Dios a/en Si Mismo a los hombres, en vez de ascender de los hombres a Dios, como hace y debe hacer el filósofo.
Se sigue de ahí que la diferencia principal y fundamental entre teología y filosofía, o teología natural, radica en el hecho de que el teólogo recibe sus principios de la Revelación, y considera los objetos de que se ocupa como revelados o como deducibles a partir de lo revelado, mientras que el filósofo aprehende sus principios por la sola razón, y considera los objetos de que se ocupa no como revelados, sino como aprehensibles y aprehendidos por la luz natural de la razón. En otras palabras, la diferencia fundamental entre teología y filosofía no se encuentra en una diferencia de objetos considerados. Algunas supuestas verdades son propias de la teología, puesto que no pueden ser conocidas por la razón y son conocidas solamente por la revelación (el misterio de la Trinidad como hemos dicho más arriba), mientras que otras verdades son propias solamente de la filosofía, en el sentido de que no han sido reveladas; pero hay algunas verdades que son comunes a la filosofía y a la teología, puesto que han sido reveladas, aunque al mismo tiempo pueden ser establecidas por la razón. Es la existencia de tales verdades comunes lo que hace imposible decir que la teología y la filosofía difieran primordialmente porque cada una de ellas considere verdades diferentes: en algunos casos consideran las mismas verdades, pero las consideran de una manera diferente; el teólogo las considera como reveladas, insisto, el filósofo las considera como conclusiones de un proceso de razonamiento humano.
Para decirlo en lenguaje técnico, lo que constituye la diferencia entre una verdad de la teología y una verdad de la filosofía no es primariamente una diferencia de verdades consideradas "materialmente", o según su contenido, sino una diferencia de verdades consideradas "formalmente". Es decir, una misma verdad puede ser enunciada por un teólogo y por el filósofo; pero el teólogo llega a aquélla y la considera de un modo diferente a aquél en que llega a la misma verdad considerándola siempre y sólo desde una perspectiva racional.
Teología y filosofía se mantienen, pues, en equilibrio, aunque sea un equilibrio dinámico en el curso del cual la teología plantea problemas que la filosofía se ve obligada a resolver y esta última suscita cuestiones que obligan a la teología a cobrar conciencia de sus propios temas.
1.- Discurso (discusión) acerca de Dios.
2.- La teología dialéctica o teología de la crisis, fue esbozada por Kierkegard y elaborada, entre otros, por Barth, Gogarten y Brunner. Esta teología defiende la separación absoluta entre el mundo y Dios, entre lo finito y lo infinito, la religión del "apartamiento", la distancia infranqueable por el hombre, entre lo temporal y lo eterno. Semejante distancia puede ser franqueada únicamente con el auxilio de Dios y por ello la teología dialéctica no rechaza en el fondo la razón cuando reconoce que ésta procede de Dios mismo, el cual, como realidad superior e infinita, puede también hacer del hombre un ser que tiene la facultad de teologizar, de "decir de la divinidad". De ahí que la hipótesis esencial, el "axioma" de esta teología sea, como dice Karl Barth, la revelación, y de ahí también que la teología no pueda "justificarse a sí misma" o limitar "su campo" en un sentido análogo al de otras ciencias.