Autor: kolokao

El hombre sólo
puede decir respecto a los anhelos de su voluntad "sea". El "es"
vendrá dado por las circunstancias, la suerte, la Providencia, etc...
una "performance" coyuntural que creará a fin de cuentas
el acontecer.
Un montón de hilos tejidos continuamente en un dibujo que desconocemos
por cloto, Laquesis y, al fin del camino, Atropós.
El héroe sin ambargo es sujeto del "pathos". El principio de realidad no es su adaptación al medio, sino el imperativo categórico. Es alguien "noble" en el sentido orteguiano, es decir, sujeto de sus deberes, no en tales que procedentes de la necesidad de sobrevivir, sino asumidos como teleología. El héroe intenta que su destino no sea tejido por las Parcas, sino tejerlo el mismo.
Pero ni aún los dioses se rebean con éxito contra las parcas. Porque de rebelión estamos hablando. El héroe realiza la acción heróica que coincide habitualmente con una necesidad objetiva de la comunidad o un designio de los dioses y acaba su función "ethika", de elemento de la comunidad. Pasa a ser un émulo de la divinidad, alguien no "sujeto" al "contrato social".
Y es entonces cuando Atropós corta su hilo y muere, habitualmente en alguna alta montaña o paraje lejanisimo y sin dejar descendencia.
K.
"Miradle: Es Edipo, aquel que acabó con la esfinge y gozó del más alto poder. Vedlo ahora sumido en el piélago de sus desdichas" (Edipo Rey)