Autor: kolokao
El primero es que el Estado de la segunda restauración
se está resquebrajando desde el 11M. No hablo ya de su coherencia
política interna, que esa voló desde el momento en que Acebes
salió mintiendo conspicuamente por la tele, sino de su misma competencia
en tanto que proveedor de servicios. La liberalización (casi total
en las comunicaciones aéreas, por ejemplo) y los vicios estructurales
del estado unidos a la absoluta falta de control por parte e a sociedad
civil y a los esfuerzos del Estado para que tal control no se produzca,
hacen que pleitear, viajar o estudiar o requerir asistencia médica
(no digamos un tratamiento crónico) sean autenticas aventuras de
dudoso fin.
El Estado español es, debido a su avanzado estado de descomposición
interna, un enemigo perfectamente enfrentable, aun en la situación
de debilidad de ETA.
Lo segundo que ha quedado claro es que un Gobierno español
de izquierdas no es un interlocutor válido aunque tenga mayoría
absoluta (que ni siquiera la tiene) y apoyo parlamentario y popular. El
Gobierno es la única instancia de poder estatal que se elige por
voto popular. Iglesia, Ejército, Judicatura y demás instancias,
de clara orientación más que ideológica, de casta,
a quienes nadie elige y que tienen graves deficiencias de legitimidad de
origen pueden de hecho más que él Gobierno.
La estructura legal del Estado está precisamente pensada para eso.
Hemos oido a Jefes militares, en acto oficial, hablando en nombre del rey,
amenazar con acciones de fuerza. Las llamadas al golpe de estado se reproducen
a diario en las radios episcopales, etc.
A la vista de estas dos evidencias, ETA al día siguiente
de afirmar el Presidente que todo iba bien, a pegado un zambombazo sin molestarse
en avisar del final del alto el fuego, como evidencia de su descalificación
del Gobierno como interlocutor.
Sencillamente, una vez vista la imposibilidad objetiva de realizar acuerdos
con quien en realidad no tiene poder para establecer compromisos, ETA busca
dos objetivos:
a.- Fortalecer su posición a la espera de una negociación real con quien si tiene poder real de compromiso en nombre del Estado (un futuro gobierno de derechas) y
b.- Mientras sí o mientras no, colaborar en el proceso autodestructivo del Estado con vistas a su disgregación territorial. Es decir, perdida la esperanza del proyecto estatal de izquierdas en el que poder inscribir sus autodeterminaciones y sus historias, pues a ver si por fuerza sino "disgregan" Euskadi, al menos ayudan a ello.
¿Traición? Desde el punto de vista de la izquierda española, sin duda. ETA al volar el parking de la T4 se ha declarado expresamente y por motivos evidentes compañera de viaje de la derecha española.
Pero desde el punto de vista REAL de la izquierda vasca, e incluso el de la catalana, únicas zonas donde según el análisis de ETA la izquierda tiene posibilidades reales de transformación, pues no tanto.
En cualquier caso no nos llamemos a engaño. No es una vicisitud de la negociación. Ni siquiera una vuelta atrás.
Es una opción política de ETA procedente del análisis concreto de la situación concreta.
K.
"Pues amarga la verdad quiero echarla de la boca" (Quevedo)