Más palabras

 

Autor: Lemuel


Por definición, y etimológicamente, la Lógica es el estudio del lógos, o sea, del pensamiento y el lenguaje. Expresado de otro modo, el término griego logikós, que significa ‘relativo al razonamiento’, deriva de lógos, es decir, ‘argumento’, ‘discusión’, ‘razón’, ’palabra’. La Lógica, así pues, es el estudio del pensamiento tal como se expresa en el lenguaje, lo cual no deja de ser una trivial boutade, ya que no hay más pensamiento que el que se manifiesta o expresa en el (un determinado) lenguaje. De modo que, para que exista lógica, ha de existir un lenguaje lógico previo. El cual lenguaje es una invención o descubrimiento realizado hace unos cien mil años por el (quizá abusivamente llamado) animal racional u homo sapiens, nuestro tata…tatarabuelo.

En efecto: los temibles gañidos o gruñidos primordiales de nuestros ancestros (cuya función inicial era la expresión de amenaza, de aviso o de regocijo ante el dificultoso logro de la hembra --o macho-- y del condumio) fueron articulándose progresivamente y haciéndose más y más elaborados. En virtud de cierta predisposición fisioanatómica originada en la posición erguida, y de la que carecía el, así llamado, homo neanderthalensis, fue el homo sapiens quien se adelantó en la senda de la expresión o comunicación oral intraespecífica. “Yo, mi, mío”, “tú, no, nada”, “él, fu, ¡zas!”, eran, más o menos, las sencillas ideas dominantes expresadas por los homínidos en aquellas remotas fechas. Hoy día, en cambio, gracias al cristianismo (Juan Evangelista: “En el principio era la Palabra”), así como a Leibniz, Heidegger (“Es la palabra la que procura el ser a la cosa”) y otros eminentes pensadores, se dice aproximadamente lo mismo, pero de un modo indirecto y bastante más filosófico.

Las cosas que nos dicen y nos decimos son tan necesariamente horribles, que nos resulta imprescindible falsificar un poco, o mucho, las palabras con las que nos dicen o decimos. El lenguaje es una tecnología y, en cuanto tal, puede ser usado y abusado. La palabra ‘palabra’ (antiguamente ‘parabla’), deriva del latín ‘parabola’. Y, como dice en Las mentiras de Ulises el lógico y matemático Piergiorgio Odifreddi, “cada palabra es literalmente una parábola: al ser puesta «al lado de» o «en paralelo con» la realidad, dicha palabra ha de ser interpretada y comprendida, prestándose así a ser malentendida”.

Por razones “técnicas”, he de interrumpirme aquí de manera algo abrupta. Quizá siga mañana.


 

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