A l g u n o s  f r a g m e n t o s  y  t e s t i m o n i o s  q u e  e s c r i b i e r o n  f i l ó s o f o s  e  h i s t o r i a d o r e s  d e  l a  a n t i g u a  G r e c i a  d e  T a l e s  d e  M i l e t o

 

 

Laercio I 37-38:

Apolodoro, en sus Crónicas, dice que había nacido en el primer año de la Olimpíada 35 (640 a.n.e.) [o “de la 39” (624)]. Y murió a la edad de setenta y ocho años (o, como dice Sosícrates, a los noventa), porque murió en la Olimpíada 58 (548-545 a.n.e.), siendo contemporáneo de Creso.

Suidas:

El milesio Tales, hijo de Examio y Cleobulina, pero fenicio según Heródoto, nació antes de Creso durante la Olimpíada 35 (640-637 a.n.e.). Según Flegonte, era conocido ya en la séptima Olimpíada (752-749 a.n.e.) ... murió viejo, mientras presenciaba un certamen gimnástico, aplastado por la multitud y agotado por el calor.

Laercio I 22:

Tales, como dicen Heródoto, Duris y Demócrito, tuvo por padre a Examio y por madre a Cleobulina, de la familia de los Telidas, que son fenicios, los más notables de los descendientes de Cadmo y Agenor. Era uno de los siete sabios, como dice Platón. Fue el primero en recibir el nombre de sabio, cuando se nombraron así los siete, siendo arconte de Atenas Damasio, como dice Demetrio Falero en su Catálogo de los arcontes. Fue inscrito como ciudadano de Mileto, cuando llegó allí con Neleo, que había sido expulsado de Fenicia. Pero como afirma la mayoría, era Milesio de nacimiento y de familia ilustre.

Josefo, Contra Apionem I, 2:

Todos están de acuerdo en que los primeros que entre los griegos filosofaron sobre las cosas celestes y divinas, como Ferécides de Siro, Pitágoras y Tales, fueron discípulos de los egipcios y caldeos.

Aecio, De placitis reliquiae, IV, 1, 1:

Tales cree que los vientos etesios, cuando soplan contra Egipto, elevan la masa del Nilo, porque sus corrientes son rechazadas por la hinchazón del mar que se mueve en sentido contrario.

Laercio I, 27:

Supone que el agua es el principio de todas las cosas y que el cosmos está animado y lleno de démones.

Aristóteles, Met. I 3, 983b:

La mayoría de los que filosofaron por primera vez creyeron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Pues aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, y lo primero a partir de lo cual se generan y el término en que se corrompen, permaneciendo la sustancia pero cambiando en los accidentes, dicen que es el elemento y el principio de las cosas que existen; por esto creen que nada se genera ni se corrompe, pues tal naturaleza se conserva siempre... Pues ha de haber alguna naturaleza, ya sea única o múltiple, de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella. En cuanto al número y la especie de tal principio no todos dicen lo mismo, sino que Tales, iniciador de tal filosofía, dice que es el agua (y por ello también manifestó que la tierra está sobre agua).

Platón, Rep. 600 a:

También dice que, en cierto modo, las cosas inanimadas tienen alma, a partir de la observación del imán y del ámbar. Que el agua es principio de los elementos y que el cosmos está animado y lleno de démones.

Aristóteles, Del Alma, I 2, 405 a:

Parece que también Tales, según comentan, supuso que el alma era algo que mueve, si realmente dijo que la piedra (magnética) tiene alma porque mueve al hierro.


© www.filosofia-irc.org